miércoles, 2 de octubre de 2013

Un fragmento de Robert Silverberg


»Mirad - diría -, hace mil millones de años no había ni un hombre, sólo un pez. Una cosa resbaladiza con agallas, escamas y ojillos redondos. Vivía en el océano, y el océano era como una cárcel, y el aire era como un tejado encima de la cárcel. Nadie podía atravesar el tejado. «Si lo atraviesas, morirás» decía todo el mundo. Y llegó este pez, que lo atravesó, y murió. Y luego llegó aquel otro pez, que lo atravesó y murió. Pero hubo otro pez, que lo atravesó, y fue como si su cerebro ardiera, y las agallas le estallaran, y el aire le ahogaba, y el sol era una antorcha en sus ojos, y estaba allí, tendido en el barro, deseando morir, pero no murió. Se arrastró playa abajo, volvió al agua y dijo: «¡Eh, ahí arriba hay todo un mundo nuevo». Y volvió a subir, y se quedó tal vez dos días, y luego murió. Y otros peces se hicieron preguntas sobre ese mundo. Y se arrastraron hacia la orilla lodosa. Y se quedaron. Y aprendieron a respirar aire. Y aprendieron a erguirse, a caminar, a vivir con la luz del sol en los ojos. Y se convirtieron en lagartos, en dinosaurios, en otras cosas, y caminaron durante millones de años, y empezaron a erguirse sobre las patas traseras, y utilizaron las manos para agarrar cosas, y se convirtieron en monos, y los monos se fueron haciendo más inteligentes, y se convirtieron en hombres. En todo momento, algunos de ellos, al menos unos pocos, siguieron buscando nuevos mundos. Les dices: «Volvamos al océano, seamos peces de nuevo, así es más fácil». Y quizá la mitad de ellos están dispuestos a hacerlo, quizá más de la mitad, pero siempre hay alguno que dice: «No seáis locos. No podemos volver a ser peces. Somos hombres». Así que no regresan al mar. Siguen subiendo. E inventan el fuego, las hachas, las ruedas y hacen carros, y casas, y ropa, y luego barcos, y coches, y trenes. ¿Por qué suben? ¿Qué quieren encontrar? No lo saben. Algunos de ellos buscan a Dios, y otros buscan poder, y otros, simplemente, buscan. Dicen: «Hay que seguir adelante, si no, mueres». Y entonces van a la Luna, y van a los planetas, y siempre hay otros que dicen: «Se estaba bien en el océano, todo era más fácil en el océano, ¿qué hacemos aquí? ¿Por qué no volvemos?». Y unos cuantos tienen que decir: «No volveremos, seguiremos adelante, eso es lo que hacen los hombres».



Robert Silverberg. La torre de cristal [Traducción al español de Cristina Maciá].
México: Roca, 1991.  pp. 66-67.

lunes, 6 de mayo de 2013

Algo de Lennon.

"Nos hicieron creer que el “gran amor”, sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años. No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado. Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada "dos en uno": dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba. No nos contaron que eso tiene nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos. Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

¡Ah!, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto... cada uno lo va a tener que descubrir solo. Y ahí, cuando estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor… aunque la violencia, se practica a plena luz del día..."

John Lennon.

viernes, 15 de marzo de 2013

Tiempo - Laura Gómez Arellano


¿Y a ti quién te juzga,

Cuando en momentos tan divinos
te me escapas, o
cuando en los más inciertos
te me pegas como lapa?

Tal vez cerrando los ojos
te esfumes, o
tal vez llegue Cronos  y susurre
Tal vez sólo te vuelvas
una palabra hueca
Tal vez ya no sienta el peso
de la arena en mis zapatos.

Somos verdugo
el uno del otro
Yo te condeno
Tú me condenas
Pero yo me voy
Y tú te quedas.




Curso una materia llamada "Hermenéutica y literatura", en ella además de leer textos teóricos de estudiosos como Gadamer, Heidegger, Ricoeur, entre otros, llevamos a la práctica la exégesis de textos y poemas. Parte de la dinámica que nuestra profesora maneja es que nosotros, los alumnos, escribamos poemas propios para ser interpretados en clase.
    El tópico de las últimas clases fue el tiempo. En esta ocasión publico un poema de una de mis compañeras de clase, Laura Gómez Arellano. 

martes, 29 de enero de 2013

LA JAURÍA - SANTIAGO MUTIS DURÁN

NO PODEMOS detenernos
ni conservar nada

Avanzamos como la sorda jauría
de un ejército invasor
sin poder retener nada a nuestro lado

Así el olvido
Vamos todos
cantando hacia la muerte




*De Afuera pasa el siglo, Santiago Mutis Durán.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Lucha eterna - Manuel Ruiz Alsina


Un día amo
Un día odio
Un día río
Otro día lloro.

Un día me levanto
Otro día me quedo en la cama.

Un día soy santo
Un día soy demonio
Un día robo
Un día doy
Un día como
Otro día cago.

¿Hasta cuándo?
Hasta cuándo - digo yo -

¿Cuándo llegará el día?
En que el diablo y dios
Ya no se peleen por mi control remoto.



De Antipoesía, de Manuel Ruiz Alsina 2007.

domingo, 4 de noviembre de 2012

ANARQUÍA AMOROSA – HÉCTOR TOVAR


Y así
cuando la pasión de nuestros cuerpos
húbose agotado
en breves escaramuzas
y sangrientas batallas
en las que la muerte
fue la única vencedora
                                          escogí la soledad
y me fortifiqué contra el cotidiano
                                                                 asalto
de los recuerdos
contra el no pudo ser
y el hubiera podido ser de otra manera
Gramaticales formas de una historia sin tiempo
sin santos ni héroes que adorar
o demonios que tener
                                            comprendí
                                                                acepté
Y durante un tiempo
que no pudo ser ya contado
con las medidas habituales del tiempo
me enterré en la recónditas cavidades
de mi cerebro en descomposición
hasta ahí donde los hedores
y los gritos
se hacían insoportables
no confesé mi crimen
y no tuve que inventar más excusas
poéticas o filosóficas
para encubrir tu muerte
tan inevitable
como el ocurrir de los equinoccios
o mi expulsión del Paraíso
El tiempo detenido por un tiempo
no sé si corto o largo
volvió a construir su cadena de horas
minutos y segundos
y a fragmentarse como un pastel
                                                 de cumpleaños
en breves tajadas de alegría
                                                  o desesperación
Ciertas elusivas partículas
                                                  elementales
de la materia
dejaron de ser sólo concepto
y átomos protones y neutrones
                                              se juntaron
para darte forma otra vez
con la luz eterna del conocimiento.

jueves, 18 de octubre de 2012

Isabel Velasco – XXI Has tenido



Has tenido
tiempo para amarme
tiempo para conocerme
y tiempo
para guardarme

Conjuraste
eternidad
y estamos
lejanos

Hilaste
collares con mis días
y no sé
ordenarlos

Puedes
tomar mis horas
y nada
sabes de mí

Esta noche
de soledad estática
inerte de silencio
muere
El amanecer
viene
cargado de sueños.




FUENTE
Velasco, Isabel; Tú, ayer.
De los libros olvidados en la biblioteca del CuLagos (Universidad de Guadalajara).
Mis eternos agradecimientos a Román Villalobos por poner este libro en la mesa.