martes, 31 de julio de 2012

El final de la jornada - Charles Baudelaire

Bajo una lívida luz
corre y danza sin motivo
la Vida chillona, imprudente;
y así, en cuanto al horizonte


la noche voluptuosa asciende
apaciguando hasta el hambre,
borrando incluso la vergüenza,
el Poeta se dice: "¡Al fin!"


Mi espíritu, como mis vértebras
con fervor invoca el reposo,
lleno de fúnebres sueños,


voy a tenderme de espaldas
y a envolverme en vuestras cortinas,
¡oh refrescantes tinieblas!



FUENTE
Baudelaire, Charles; Las flores del mal; EMU; México: 2005, p.190.

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